Círculo Histórico Miguel Biada
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Salva el ferrocarril
 
Miguel Biada supo disipar todo este ambiente hostil con su firme convicción. Para resolver la grave situación financiera se convocó una reunión extraordinaria con los principales accionistas en el Salón de Ciento. En esta reunión, la intervención de Biada fue decisiva. Con su discurso vehemente y ardoroso convenció a los asistentes de la necesidad de poner más empeño, esfuerzo y decisión para continuar el proyecto.

Si antes los accionistas desconfiados no habían materializado las inversiones comprometidas, ahora un pequeño grupo de 12 accionistas, animados por la confianza y el entusiasmo que Biada les transmitía, aceptaron comprar las 2568 acciones disponibles, abonando al instante el 10% de su valor, a cambio de percibir el 2% que la Junta se había reservado para sí como honorarios. Eran Patxot-Civils, José Terrats, José Martorell, Onofre Viada, Jaime Samá, José Barba, Ivo Milá de la Roca, Gerónimo Rabassa, José Mitjans, Juan José de la Torre, José Bosch y Mustich y Juan Miret. Asimismo, Miguel Biada comprometió en gran manera su fortuna personal, llegando a suscribir 1000 acciones.

Meses más tarde, cuando la caída del valor de las acciones atemorizó a los accionistas, y éstos en Junta General Extraordinaria pedían medidas extraordinarias, de nuevo fue Biada quien les infundió confianza.

El convincente discurso de Biada trascendió de tal forma a la opinión pública que a partir de entonces el ferrocarril contó con el incondicional fervor popular. Biada supo ganarse la comprensión y el entusiasmo de la gran mayoría, de manera que las críticas quedaron reducidas a pequeños núcleos reticentes.

Por aquellas fechas las obras ya estaban muy avanzadas: se había construido gran parte de los 44 puentes del trazado, así como casi todos los terraplenes y canalizaciones de agua, y estaban muy avanzadas las obras del túnel de Montgat. También se habían iniciado las obras de la mayoría de las estaciones.

Fue en estos últimos meses del año 1847 cuando Biada enfermó, seguramente debido a la extenuante actividad desarrollada. Onofre Viada, su sobrino, pasó a ocupar su cargo en la dirección




   
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